En 2004, tras una larga búsqueda por toda la Ribera del Duero, Gonzalo y Lalo Antón, quienes ya contaban con bodega en Rioja (Izadi) y en Toro (Vetus), conocieron a la familia Cuadrado. Pedro Cuadrado les dejó entrever su interés por ir desvinculándose del negocio vinícola y buscar un relevo para la finca, oportunidad que aprovecharon para adquirir una de las fincas más espectaculares de la Ribera del Duero. Tras la remodelación de la bodega y un concienzudo trabajo de recuperación del viñedo, Villacreces se volvió a inaugurar en 2007.