Villabuena de Álava, donde parte de la familia ya estaba vinculada al mundo de la viticultura, fue el pueblo elegido donde se construyó una bodega innovadora y enfocada a la elaboración de vinos de calidad.

El amplio conocimiento sobre la hostelería y la restauración lleva a Gonzalo Antón a concebir un vino, Izadi, que pronto se erige como uno de los más apreciados por el mundo de la gastronomía.

A su vez, la incorporación de nuevas técnicas de elaboración y su gran afán de continua superación logran crear un estilo propio que se consolida a lo largo del tiempo.