El cabalgar de un padrillo salvaje en la inmensidad de los Andes, al pie del Aconcagua, es la auténtica sensación de libertad. Imagina una manada de padrillos salvajes galopando sobre blancas y suaves montañas, con sus pelajes oscuros, reflejando la luz de la luna. Estas imágenes, son los que han inspirado a Ernesto Catena, a crear el más famoso e importante vino de todos días.