Vicentín es una empresa familiar con una visión de progreso y trabajo que desde 1929 trabaja la tierra en Argentina.

En 2009 el grupo decidió incursionar en el segmento vitivinícola con el objetivo de crear y ofrecerle al mundo su versión del gran vino argentino, el Malbec.

El lugar para poder desarrollarlo fue el que, consideraron, era el mejor suelo del mundo para ello: el salvaje desierto de Los Andes, tierra de los viñedos más experimentados para obtener la mejor materia prima, los mejores taninos y la calidad de fruta más óptima.